Para Carlo Corinto todo nace de una idea, y esas ideas comenzaron en la Riviera Francesa a cargo de la familia Durand.

La Costa Azul, cual nombre se debe al escritor Stéphen Liége, para el título de su obra denominada justamente como Côte d´azur, es uno de los centros mundiales del turismo y residencia de grandes personajes, es conocida por su festival de cine, y al ser límite con Italia, cerca de la región de Grasse, es también considerada la cuna de las fragancias, tierra de las mejores casas perfumistas en medio de los míticos campos de lavanda.

Todo nace de una idea, ya sea para una fragancia particular, o para una familia de fragancias. Todas son realizadas con notas de origen natural, exigiendo calidad en materias primas, haciendo de 60 a 100 pruebas en los jugos.

Es por eso, que por más de 30 años, nuestra esencia es desarrollar las mejores y más sofisticadas fragancias, donde Carlo Corinto se convierte en herencia y legado, reinventándose siempre con los mismos valores.

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